Desde carteras hasta pescado: Donald Trump amenaza a China con más aranceles por US$ 200 mil millones

El índice general de la Bolsa de Shangai, cerró en baja ante la posibilidad de nuevos aranceles. / EFE

La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, profundizó su guerra comercial con China el martes amenazando con imponer nuevos aranceles por casi 200.000 millones de dólares si Beijing no cambia sus prácticas comerciales.

Estos nuevos aranceles no solo afectarían a los alimentos sino también a productos químicos, textiles, y metales. 

La amenaza estadounidense viene solo días después de que Trump comenzara a imponer aranceles a bienes chinos valorados en 34.000 millones de dólares, incluidos productos de robótica, partes de aviones y rulemanes. Trump dijo que está dispuesto a llevar esa cifra a 450 mil millones de dólares.

El martes, el gobierno detalló la nueva lista de productos que enfrentarían la ira de Trump al menos que Beijing ceda a las demandas de Washington.

La Casa Blanca esta presionando a China para que reduzca su superávit comercial con Estados Unidos, detenga el robo de propiedad intelectual y abra sus mercados a las empresas de los Estados Unidos.  

Ninguna de las dos partes parece estar dispuesta a pestañear primero. China ha respondido a las tarifas iniciales de Trump con la misma cantidad de aranceles sobre productos estadounidenses como carne de cerdo, autos y cables de fibra óptica, y ha dicho que está preparada para seguir tomando represalias.

También presentará una nueva queja ante la Organización Mundial de Comercio, que se encarga de las disputas comerciales.

“La actitud de Estados Unidos daña a China, al mundo y a ellos mismos”, dijo el Ministerio de Comercio de China en un comunicado.

Donald Trump y Xi Jinping se dan la mano después de hacer declaraciones conjuntas en el Gran Palacio del Pueblo en Beijing, China, el 9 de noviembre de 2017. / REUTERS

Sin una fecha oficial programada para resolver la disputa comercial, no está claro cómo o cuándo se resolverán las controversias. Un alto funcionario de la Casa Blanca anunció el martes a la noche que Estados Unidos le daba la bienvenida a la pelea china, y que le había dejado “extremadamente en claro” a Beijing  las preocupaciones sobre sus prácticas comerciales, pero que ellos “no fueron receptivos”.

El funcionario también dijo que el proceso de imponer aranceles a los nuevos bienes demoraría aproximadamente dos meses con una audiencia pública sobre las tarifas programada para el 20-23 de agosto.

La guerra comercial ya ha comenzado a subir costos para negocios que dependen de las cadenas de suministro internacionales, de los fabricantes a los minoristas, y consumidores que compran sus productos. La administración de Trump dijo que sus primeras tarifas se dirigía a productos industriales que el gobierno chino subsidia y para minimizar  el impacto en los hogares estadounidenses. 

Pero a medida que la lista de productos gravados crece, la cantidad de consumidores y negocios que sentirán la presión también aumenta.

“Se les hace mas difícil mantenerlo fuera de las góndolas de Walmart y Target y Best Buy”, dice Mary lovely, miembro del Instituto Peterson de Economía Internacional. “También es más difícil para ellos continuar escondiéndose detrás de esta lógica de golpear a China para transferir tecnología forzada”.

El enfoque de las administración ha provocado críticas de legisladores, particularmente los de estados agrícolas, que dicen que Trump esta tratando un tema serio de una manera indisciplinada que puede ser contraproducente.

Orrin Hatch, senador republicano de Utah, y presidente del comité de finanzas del Senado, dijo que él apoya a Trump pero que la decisión en usar tarifas no fue una respuesta adecuada. 

“La decisión de anoche parece ser imprudente y no tiene un enfoque dirigido”, dijo Hatch. “Nosotros no podemos hacer la vista gorda hacia las prácticas de comercio mercantilistas de China, pero esta acción no alcanza para una estrategia que le otorgue al gobierno ventaja de negociación con China mientras mantiene la buena salud y la prosperidad a largo plazo de la economía estadounidense”.

La Casa Blanca no esta de acuerdo. Robert Lighthizer, el representante comercial de EE.UU., dijo en una declaración que el anuncio fue “una respuesta apropiada”. 

“En lugar de abordar nuestras preocupaciones legítimas, China ha comenzado a tomar represalias contra productos estadounidenses”, dijo. “No hay justificación para tal acción”.

Por ahora, las tarifas limitadas combinadas con la economía en auge parecen tener poco impacto mas allá de industrias afectadas.

Ana Swanson and Jim Tankersley © 2018 New York Times News Service

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