La operación secreta de Israel para recuperar el reloj de un espía legendario

El reloj que perteneció a Eli Cohen, el espía israelí en Siria que resultó vital para la victoria en la guerra de 1976. Foto: Oficina de Prensa del gobierno de Israel

Por Ronen Bergman

TEL AVIV — La noticia apareció el jueves en un breve anuncio del despacho del primer ministro israelí: en una operación secreta se había recobrado el reloj pulsera de un legendario espía israelí y se lo había traído de vuelta a Israel.

El reloj perteneció a Eli Cohen, a cuya labor de espionaje en Siria se atribuye el mérito de facilitar una rápida victoria de Israel en la guerra de 1967, mucho después de que él hubiera sido capturado y ejecutado por el gobierno sirio.

El primer ministro Benjamin Netanyahu elogiaba en la publicación “la acción decidida y valerosa” del organismo de espionaje israelí —Mossad— para recobrar “un recuerdo de un heroico combatiente que contribuyó de gran manera a la seguridad del estado”.

Pero el anuncio resultaba dolorosamente escaso de datos específicos, lo cual hizo que en toda Israel se extienda un rumor. Eli Cohen era un héroe nacional, con calles y edificios bautizados en su honor y ceremonias que todos los años le rendían homenaje. Pero el Mossad, como daba a entender Netanyahu, ¿llevó a cabo una operación secreta para recuperar un reloj pulsera?

En parte, sí.

La operación, de acuerdo con un funcionario israelí al corriente de ella, fue parte una cacería del Mossad más extensa —14 años— para encontrar el cuerpo de Cohen, que al cabo de 53 años de su ejecución en Damasco nunca había sido hallado.

El objetivo principal era recuperar el cadáver y llevarlo de regreso a Israel para darle la sepultura de un héroe. Pero la operación también incluía recobrar todo objeto personal que perteneciera al espía.

El organismo de espionaje israelí invirtió enormes sumas de dinero y recursos en la operación principal, incluyendo el arriesgar vidas y sobornar agentes y delincuentes, según dijeron funcionarios israelíes de inteligencia.

Sin embargo, el cuerpo aún no ha sido encontrado.

Pero durante la investigación, dijo un funcionario, los agentes del Mossad localizaron a un hombre que tenía el reloj e iniciaron una operación para obtenerlo.

La misión de Cohen en Siria a principios de la década de 1960 quizá sea el episodio militar y de inteligencia sobre el que más se ha fabulado en la historia de Israel y se lo considera uno de los mayores triunfos y fracasos del Mossad desde que existe.

Judío egipcio, Eli Cohen inmigró en Israel en 1957 e ingresó en la inteligencia militar israelí en 1960. Se le asignó ser agente encubierto y desempeñarse en el rol de un acomodado ejecutivo sirio que había regresado de Argentina.

Trabó amistad con funcionarios sirios de máximo nivel a quienes atrajo a su departamento con fiestas suntuosas en las que les ofrecía licores y prostitutas sin límite. Con el correr de los años, Cohen pudo proporcionar al Mossad información exhaustiva sobre prioridades militares, ubicación de fortificaciones, relaciones de Siria con la Unión Soviética, habladurías parlamentarias y luchas de poder dentro de la dirigencia gubernamental.

Ante la presión de sus supervisores en Israel y sobrestimando su propia identidad encubierta, Cohen empezó a enviar mensajes en código Morse casi todos los días utilizando un equipo telegráfico que escondía en su casa. Pero su transmisor produjo interferencias en la radio empleada por el Estado Mayor del Ejército Sirio, que quedaba en la vereda de enfrente de su departamento, lo cual condujo a su captura tiempo después.

Fue arrestado, interrogado, torturado brutalmente, juzgado y sentenciado a muerte. Israel hizo todo lo que estaba a su alcance para detener la ejecución, pidió la intervención de diplomáticos extranjeros y ofreció a los sirios una enorme recompensa, en vano.

Cohen fue ahorcado el 19 de mayo de 1965 en la plaza Marjeh del centro de Damasco y su cadáver quedó colgando de la soga durante horas como sombría advertencia.

Las autoridades sirias, por lo visto al tanto de la importancia que Israel le ha asignado al regreso de los cuerpos de soldados y oficiales, se negó desde entonces ante los reiterados pedidos israelíes de que liberen el cadáver.

Primero el Mossad propuso un plan para recuperarlo en 2004, según el ex director del organismo, Meir Dagan. Pero ni ésa ni una serie de otras operaciones llevadas a cabo desde entonces dieron con los restos de Eli Cohen.

Lo que sí descubrió el Mossad es que el cuerpo había sido sacado del cementerio judío de Damasco donde se lo había enterrado inicialmente y trasladado una o más veces a otros lugares, aparentemente en un intento de que Israel le perdiera el rastro. Algunos agentes de inteligencia israelíes han llegado a la conclusión de que ni siquiera la inteligencia siria sabe ya donde está sepultado el espía israelí.

Hace dos años, el actual director del Mossad, Yossi Cohen, ordenó que se hiciese un nuevo intento.

Tratando de llegar a personas que tomaron parte en el arresto, la investigación, el juicio y la ejecución, el Mossad se enteró de que alguien vinculado a la investigación se había quedado con el reloj, por algún motivo sin la correa, y se lo había dado a una persona cercana a él.

Durante los últimos 18 meses el Mossad fue llevando a cabo una operación compleja en el corazón de Damasco para obtener de esa persona el reloj. El funcionario no explicó cómo lo consiguieron los agentes del Mossad.

Al llegar el reloj a Israel, el Mossad inició otra operación para verificar que era en efecto el de Eli Cohen.

Cada tanto Cohen viajaba a Europa y desde allí a Israel para encontrarse con sus superiores. Solía regresar de esas visitas como los hombres de negocios ricos, con artículos de lujo. De uno de esos viajes a Europa volvió con un costoso reloj Eterna-Matic Centenaire 61. El Mossad tiene documentación probatoria de que fue comprado en Suiza.

Se reclutaron expertos forenses, expertos en fotografía y otras especialidades para que analizaran las imágenes de Cohen con su reloj. También se examinaron archivos y distintos registros suizos. Hace unos tres meses los expertos llegaron a la conclusión de que en efecto se trataba del reloj del famoso espía.

La pérdida de Cohen constituyó una profunda herida para el Mossad.

“Recordamos a Eli Cohen y no olvidamos su legado, un legado de devoción, determinación, arrojo y amor por la patria; es nuestra herencia”, afirmó el jueves en una declaración el actual jefe del Mossad.

“A través de un esfuerzo operativo –agregó– pudimos localizar y traer a Israel el reloj pulsera que Eli Cohen usó en Siria hasta el día en que lo capturaron y que fue parte del personaje de Eli en esa operación y de su falsa identidad árabe”.

El reloj iba a ser entregado en breve a la familia, pero la viuda de Eli, Nadia Cohen, dio a entender en una entrevista ante la radio militar israelí que ella prefería que quedase en el Mossad.

“El Mossad nos dijo hace pocas semanas que tenía información de que el reloj se iba a vender”, dijo la viuda en la entrevista. “No sabemos dónde, en qué lugar, cómo, en qué país, ni cómo se enteraron de eso.” El funcionario israelí, que habló con la condición de mantener su anonimato tratándose de un tema tan sensible, dijo que la búsqueda del cadáver de Eli Cohen iba a continuar.

Traducción: Román García Azcárate