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Susan Sontag: “La enfermedad y sus metáforas”, una medicina poderosa

Una delgada línea, un pelito, separa la idea de que hay algo en nosotros que nos enferma, de otra más peligrosa: que somos culpables de habernos enfermado. Que teníamos algo reprimido y estalló, en ese enloquecimiento celular que es un cáncer, por ejemplo. Una línea -”Te morís por reprimido”- que se cruza con mucha facilidad.

De eso nos salvó la ensayista estadounidense Susan Sontag con un texto breve y brillante cuya vigencia no pasará fácilmente: La enfermedad y sus metáforas.

Las enfermedades mortales con orígenes oscuros precisan un significado: como la ignorancia es intolerable buscamos la causa en lo conocido, los enfermos.

Antes que con el cáncer pasó con la tuberculosis, con su languidez, pero todo su romanticismo acabó cuando dos sustancias prosaicas, la estreptomicina y la isoniacida, la curaron.

Eso muestra Sontag para alivio de los enfermos. Es una medicina poderosa.