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La Biblioteca Nacional tendrá un centro para formar a chicos lectores

El del Centro de Lectura Infantil y Juvenil Dailan Kifki, dependiente de la Biblioteca Nacional, fue -o sigue siendo- un proyecto largamente anunciado que se presentará el próximo lunes en el subsuelo del Museo del Libro y de la Lengua, donde tendrá su sede. Aunque aún no se sabe cuándo abrirá sus puertas al público. Actualmente, ese espacio está vacío. 

Los organizadores admiten que falta terminar de diseñar el espacio, montar el mobiliario que amueblará el subsuelo del Museo del Libro y de la Lengua: si se anuncia ahora formalmente es porque el director de la Biblioteca Nacional, Alberto Manguel, que deja su cargo a fin de este mes, no habría querido abandonar su puesto sin antes ponerse al frente del anuncio, acompañado por la directora entrante, Elsa Barber. Después de todo, éste fue uno de los proyectos que motorizó durante su gestión y a los que hizo referencia en numerosas oportunidades, incluyendo la conferencia en que anunció a los medios su retiro anticipado. 

El espacio de promoción de la lectura dependiente de la BN tendrá como objetivo explorar e innovar en nuevas formas de acercamiento de los chicos a los libros, según anticipa el ya designado director del Centro, Sebastián Noejovich, en diálogo con Clarín. “El lugar físico se está liberando de las funciones que ese espacio tuvo en los últimos tiempos, porque allí había muestras, y habrá gente que será relocalizada a la Biblioteca, pero este lunes presentaremos los lineamientos y fundamentos del proyecto que tenemos”, anunció. El Museo de la Lengua, inaugurado en 2011, es uno de los sitios señalados entre los más afectados por las políticas de ajuste durante los últimos meses.      

En relación con los objetivos del Centro, Noejovich explica que “funcionará en parte como una  biblioteca pero no no se limitará a esa función, sino que ofrecerá capacitaciones para los padres y las familias y también para los profesionales de la infancia, como talleristas, docentes y psicopedagogos. 

En cuanto a la oferta bibliográfica del Centro Dailan Kifki -bautizado así por un inolvidable personaje de María Elena Walsh-, la idea es que haya una rotación permanente de volúmenes, dispuestos en función de ejes temáticos: especificidad y calidad, antes que cantidad. “Si decidimos trabajar sobre los miedos, durante algunos meses habrá una selección específica de títulos destinados a satisfacer esa inquietud, además de asesoramiento a profesionales (docentes) como a público no especializado (padres, padres)”, señala Noejovich. 

El Centro, que también tendrá una estrategia de proximidad al vincularse con el barrio y los vecinos, apunta a impulsar una reflexión sobre las políticas de promoción de la lectura. Contará con una sala de lectura y de juegos y una bebeteca para chicos de hasta tres años. E incluso quieren organizar actividades para que los adolescentes -que hoy mueven grandes números en el mercado editorial- se vinculen con la Biblioteca.

¿Cómo seducir a los nativos digitales? Noejovich piensa que “el primer desafío pasa por transmitirles que los libros tienen que ver con su vida, que los interpelan. Deben despertar en ellos algo que responda a inquietudes íntimas, fantasías, deseos, porque es entonces que la relación entre los relatos y los chicos encuentra un buen punto de partida”.

El funcionario sostiene que se los puede tentar con libros de papel, pero también con tecnología, con propuestas lúdicas y recreativas: “Todo es válido para crear esa curiosidad inicial por el relato que después precisará de un trabajo de acompañamiento, porque el hábito de la lectura es de adquisición compleja, en la que intervienen la constancia, la capacidad de concentración, cierta perseverancia contra la que la vida cotidiana atenta. Nuestra misión es rescatar y fomentar esos valores que permitirán formar nuevos lectores”, dice.

Noejovich apuesta también a crear un consejo asesor con personalidades vinculadas al libro y con instituciones del sector para medir los resultados de las distintas acciones. 

Por ahora, son planes. Y está la intención de volverlos realidad en el mediano plazo.