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El amor en tiempos de la Novela Romántica

Las lectoras del género más pochoclero pudieron oír, preguntar y hacerse firmar libros por sus ídolas. (Crédito: Laura Córdoba- Penguin Random House)

Amor, amor, amor, fue el tema que concentró el Festival Historias que Enamoran, dedicado a la novela romántica y con el protagonismo de sus autoras. Realizado en el Centro Cultural Borges durante toda una jornada, con el auditorio repleto hasta el primer piso de mujeres -y de un puñadito de hombres-, las lectoras del género más pochoclero pudieron oír, preguntar y hacerse firmar libros por sus ídolas.

La mañana comenzó con un breve racconto de Julieta Obedman y Silvia Itkin sobre el género, recordando cómo hace veinte años atrás, las lectoras compraban los libros un poco a escondidas, y hasta forraban la tapas para que nadie supiera qué leían. Leer novelas románticas era vergonzante.

Hoy, las lectoras son multitud y se enorgullecen de serlo. Gloria Casañas fue la siguiente invitada, entrevistada por Patricio Zunini, quien inauguró la figura del entrevistador masculino en el festival. Las novelas de Casañas refieren siempre a un universo histórico y argentino, y por eso ella refirió cuán importante e insoslayable es la investigación para su escritura. “Investigar y luego el olvido de la investigación”, comentó, y agregó cuánto más es lo que queda en el tintero de la investigación, que lo que se lleva la novela. Un año de investigación como mínimo, durante el que la autora lee y señala -contó con cuáles colores resalta, según la novela que está escribiendo “La canción del mar, por supuesto, era celeste”- y después publica una historia de amor de 300 páginas a la cual los prejuiciosos llamarán “novelita”. “Yo no me hago cargo del prejuicio que subestima el género”, aclaró, “el prejuicio tiene que correr por el lado del que lo tiene. Lo que vale es el que lee, no el que no lee”.

Casañas mencionó a Amalia de José Mármol como la primera novela romántica argentina y latinoamericana. Amalia, sin embargo, formó parte del movimiento romántico del siglo XIX, más que del género romántico como lo entendemos hoy. Es decir, aunque lo histórico tenía un gran peso, entre las primeras novelas románticas, el personaje atormentado, el sufrimiento, el amor idealizado y el final desgraciado era un sine qua non. Hoy esos tópicos cambiaron; Casañas definió: “Yo las llamo novelas románticas, pero post modernas, porque el amor sí se concreta”. Una peculiaridad de estas escritoras es que sus historias generan sagas, donde, como apuntó Casañas “los personajes se van desprendiendo de las novelas y caminan por una y por otra”. Para alivio de sus seguidoras, anunció que ya tiene pensada cómo seguir la saga de la novela contemporánea, la continuación de su último libro.

Una peculiaridad de estas escritoras es que sus historias generan sagas, donde “los personajes se van desprendiendo de las novelas y caminan por una y por otra”. (Crédito: Laura Córdoba- Penguin Random House)

Graciela Ramos y Fernanda Pérez, bajaron del avión que las trajo de la Córdoba donde residen ambas y se subieron al escenario: “Nos llamaron para que viniéramos a hablar del amor; porque somos las especialistas en amor”. Entre las dos dieron un workshop sobre novela romántica para quienes deseen incursionar en el género, con un plan de acción y tips que no tienen desperdicio. Además leyeron fragmentos eróticos entre risas y pudores: “Ay,” se lamentó Graciela Ramos frente a un párrado de su último libro La boca roja del riachuelo, “me da vergüenza leerlo, porque no es lo mismo que escribirlo en soledad…” Gabriela Margall, historiadora y otra de las escritoras más señeras, brindó un taller de cómo apropiarse de la Historia para contar una ficción. Su compromiso con la historia y su método de investigación, hubiera desencajado la mandíbula de cualquier advenedizo y malevolente lector. Voces nuevas de la novela romántica como Mirta Pérez Rey, María Border y Anabella Franco también se hicieron oír en el festival.

Una lectora emocionada hasta las lágrimas le pidió a Bonelli: “Nunca dejes de hacernos vibrar con tu magia” (Crédito: Laura Córdoba- Penguin Random House)

Pero el plato fuerte, sin duda, fue Florencia Bonelli, quien entró a escena al son de Can’t take my eyes off you, mientras sus lectoras vivaban su nombre. De pronto, el auditorio vibró más que un recital de pop que uno de literatura. En conversación con Julieta Obedman, quien la recibió con: “En lo único que te reiterás es en el amor”, Bonelli lanzó un provocador: “Las que me leen creen que no me escandalizo por nada y tienen razón: no me escandalizo por nada”.

La charla de Bonelli puso al desnudo una personalidad controvertida: desde cómo estudió por tres años sobre la Masacre de Srebrenica para escribir la novela que aparecerá en septiembre -aun no tiene título- cuya protagonista es “la Diana”, a su fe en la astrología como método auténtico de autoconocimiento. “Yo llegué tarde a la astrología”, contó, “sino hubiera entendido mejor muchas cosas de mi vida. La serie Nacida bajo el signo… es un intento de hacer conocer la astrología a los adolescentes.”

Hoy, las lectoras son multitud y se enorgullecen de serlo. (Crédito: Laura Córdoba- Penguin Random House)

La Diana, personaje que parte de la novela Caballo de fuego, es una bosnia que acude a un campo de refugiados y en medio de una historia de sufrimiento -incluso padece hafefobia, fobia a ser tocado- logrará el amor. Bonelli recalcó que esta es una historia especial para ella, muy querida, y que aunque todos sus libros son como hijos, a esta nueva novela le tiene mucho cariño. “A veces me preguntan si me enamoro de mis protagonistas, y no. Mis protagonistas son mis hijos”, explicó. De “la Diana” tiene hasta la carta astrológica y el libro incluirá un glosario de pronunciación serbo-croata. Para quien entró al género -y casi que lo inventó en Argentina- hace veinte años atrás y su inspiración fue el libro El árabe (1917) de Edith Hull, convertirse en una superheroína de las lectoras es lo menos que le puede pasar. No obstante, según contó, le está costando acceder al formato audiovisual. Las propuestas para llevar sus novelas al cine no le cerraron (“Me propusieron hacer Marlene con una actriz que a mí no me gustaba y contesté: ‘Por sobre mi cadáver, ella será la protagonista’”) y declaró: “No pierdo la esperanza de que alguna sea serie de Netflix, porque en mis novelas hay muchos personajes y peripecias”.

Una lectora emocionada hasta las lágrimas le pidió a Bonelli: “Nunca dejes de hacernos vibrar con tu magia” y su pedido arrancó aplausos y el sí de la autora. La novela romántica tiene la virtud de hacer vivir a sus lectores aquellas historias de pasión que narra. La virtud compensatoria del arte, le llamaría Freud, que también era un taurino como Bonelli, quien menciona su signo astrológico cada vez que tiene oportunidad.

Para empezar, casi todas las novelas románticas siguen uno de estos patrones, que se pueden volver a utilizar:

Modelo 1: Los protagonistas se enamoran desde el momento uno, es un flechazo, un arrebato pasional. Y todo conspira contra ellos.

Modelo 2: Los protagonistas se odian desde el momento uno, y ellos no saben que llegarán a enamorarse. Un ejemplo de esta clase de novela es Orgullo y prejuicio de Jane Austen.

Modelo 3: Los protagonistas son cómplices, son amigos, y enfrentan juntos un tercer obstáculo que puede llegar a separarlos o que es el objetivo a vencer en la relación.

Aunque no puede darse una fórmula exacta para escribir una novela romántica, hay que saber que los libros pasan por la piel, y que es así como una sabe si pueden o no emocionar a un lector. La escritura nace del corazón. Hay tips, claro, que ayudan:

1, Las historias se construyen de particularidades. La historia de un amor, se construye con una red de historias, de otros relatos que suceden dentro de la novela.

2, La importancia del detalle. La literatura está en los detalles y aquí se trata de escribir detalles que conecten a los personajes de una manera singular, que sea algo significativo para esas dos personas que se aman o que intentan amarse. Que el amante regale flores o bombones a su amada, no llama la atención de nadie, explicó Fernanda Pérez, pero que le regale un libro que sabe que hace mucho que ella busca, tal vez sí.

3, respetar el contexto histórico. Para ello investigar y darse el tiempo necesario para investigar. Para conocer algunas materias que no aparecen en los libros de historia, a veces. Por ejemplo qué ropa interior usaban. Graciela Ramos dijo: “bajé tantos calzones en mis novelas, y no sabía de verdad cómo eran los calzones de las mujeres de entonces. Me ayudó Daniel Balmaceda a salir de duda”.

4, la importancia del conflicto. El conflicto puede estar fuera o dentro de la psicología del personaje. En general trabajamos con personajes que cargan mucho sufrimiento y esto les ocasiona un conflicto cuando se ven ante la posibilidad de amar.

5, el erotismo. Debe estar en la novela, escrito con pelos y detalles, y alusiones, pero no ser pornográfico. El erotismo no es amor. La sensualidad no es amor. Sólo el amor es amor.